domingo, enero 09, 2011

El futbolista que desairó a Hitler

A pesar de que Hitler odiaba el fútbol, su Ministro de Propaganda Joseph Goebbels lo persuadió de interesarse en él, debido a la atracción de masas que este deporte ejercía: “Ganar un partido de fútbol mein führer, es más importante para la gente que capturar una ciudad del Este”, le decía constantemente Goebbels.
En marzo de 1938, poco antes del Mundial de Fútbol de Francia, Austria fue anexada a Alemania. Para esa época, la selección austriaca de fútbol era considerada la mejor de Europa, tanto así que la llamaban el“Wonderteam”, el equipo maravilla. Aquel combinado contaba con leyendas como Platzer, Schall o Vierti, pero por encima de todos estaba Matthias Sindelar, un centro delantero genial.

Matthias Sindelar nació el 10 de febrero de 1903 en el seno de una humilde familia judía y pasó su infancia pegado a un balón de fútbol. Su pasión por este deporte pronto le hizo destacar como una de las mejores promesas uveniles, lo que le llevó a debutar con catorce años en el FK Austria de Viena. Poco a poco, Sindelar se convirtió en un gran jugador, lo que le permitió formar parte de la selección austriaca con tan solo dieciséis años. Su instinto goleador y su gran calidad lo convirtieron en uno de los mejores futbolistas de aquella época.

Matthias Sindelar

También desde joven Matthias mostró un carácter licencioso, muy apegado a los vicios y placeres mundanos y varoniles. Mientras en las canchas era un prodigio con el balón, fuera de ellas era un empedernido enamorado de las juergas, prostitutas y borracheras, muy aficionado a dilapidar su dinero en las ruletas de los casinos. Eso sí, nunca faltaba a los entrenamientos y lo demostraba con su gambetas, siempre finas y escurridizas. Era el terror de las defensas rivales, su juego sutil y letal le valió sobrenombres como “El Mozart del fútbol” o “ El futbolista de papel”. Durante su carrera en el FK Austria de Viena logró marcar más de 600 goles.

"El Mozart del fútbol"

Para el mundial de 1938, Austria, que ya había clasificado, era considerada favorita para llevarse el título, pero ahora con la anexión, sus mejores jugadores debían pasar a formar parte del equipo alemán. Nunca lo dijo públicamente por temor a las represalias, pero Matthias Sindelar se negó a formar parte de esa nueva y poderosa Alemania. Simuló lesiones para eludir las convocatorias porque sabía que antes de los partidos tendría que ejecutar el saludo nazi. No quería doblegarse ante los culpables de la muerte de miles de judíos.

Al poco tiempo, Hitler quiso hacer una especie de despedida de la selección austriaca como combinado independiente y organizó un último partido amistoso entre este país y Alemania. Sindelar decidió participar con Austria, siendo el capitán en el que sería el último encuentro con su selección. Sin embargo, sólo él sabía que éste sería el último partido de su vida.


El domingo 3 de abril, Sindelar, formado en el estadio junto a sus nuevos compañeros, se negó a levantar el brazo al estilo III Reich para saludar al Führer.


Se dice que los austriacos recibieron la orden de la Gestapo de no marcar goles, y eso quedó en evidencia, porque a pesar de que su superioridad fue aplastante, Matthias erró goles a propósito frente al arco, que en otras circunstancias hubiese anotado con facilidad. Regateó una y mil veces a los defensores alemanes, pero, cada vez que llegaba ante el portero, echaba el balón fuera y volvía a su campo con gestos de resignación. Los cronistas de la época recuerdan que Matthias Sindelar movía la cabeza a modo de desaprobación en cada ocasión desperdiciada. Así llegó el descanso con cero a cero.

Parece que algo sucedió en los camerinos, algo que los hirió en el amor propio o recibieron alguna motivación especial, porque para el segundo tiempo el panorama cambió, empezaron los caños, sombreros, regates imposibles y en la primera ocasión que tuvo, Sindelar llegó hasta la portería alemana y batió al portero con un certero disparo.

Pero el problema no fue el gol, sino la celebración. En lugar de alzar el brazo frente a Hitler, como todo el mundo esperaba, el delantero austriaco se situó frente al palco de autoridades y se puso a bailar.


Desde ese momento fue considerado como un enemigo del régimen y fue perseguido por los nazis. Debió mantenerse oculto durante meses y tuvo que abandonar la profesión que tanto quería, ya que por más que lo intentó, no pudo escapar del país como lo hicieron otros compañeros de profesión.

La persecución de judíos ya había empezado en Austria y afectaba también al fútbol. Fue vetada la entrada de esta raza a los estadios como simples aficionados. Los bienes del club vienés Hakoah -propiedad de judíos- fueron incautados, todos los columnistas judíos de los periódicos expulsados. Dirigentes y jugadores se exiliaron, muchos se unieron al Club Maccabi de Tel Aviv para jugar de manera informal. Al poco tiempo empezó el exterminio y los campos de concentración.

Matthias Sindelar continuaba escondido con el miedo de ser capturado en cualquier momento y enviado a uno de esos ghettos. El 22 de enero de 1939, fue encontrado muerto en en la cama de su apartamento junto a su novia Camilla Castagnola, una ex prostituta. Castagonola murió en el hospital al día siguiente y se dijo que la muerte de los amantes había sido causada por envenenamiento con monóxido de carbono debido a una fuga en la estufa de gas de su apartamento. Sin embargo, otros dicen que fueron asesinados cuando un compañero de selección los denunció.
Sea como fuere, aquel triste suceso causó tanto impacto que durante 15 días las oficinas del club en el que jugaba se inundaron de cartas de pésame. Tantas que el correo de la ciudad se colapsó. Tantas, que a su entierro y a pesar de la persecución nazi, asistieron más de 40.000 personas, mientras las tropas de Hitler las rodeaban en previsión de posibles altercados.


Los restos del único futbolista que fue capaz de desafiar a Hitler descansan en el cementerio central de Viena.

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Fuentes y referencias:
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8

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10 comentarios:

Efren (a.k.a. Ludovico) dijo...

Ese tipo es un ejemplo. dentro y FUERA de la cancha!

TORO SALVAJE dijo...

Con un par....
Todo mi reconocimiento y mi aplauso para él.

Saludos.

Belén dijo...

Pues era un tipo muy valiente, ¿no?

Besicos

Lara dijo...

¡Ole sus huevos!!!!
Besitos Carlos muuuuacksss!!!

Gabiprog dijo...

Menudo publicista el Joseph Goebbels...


Feliz año

Común dijo...

Hola!!!!

Feliz 2011!!!
¿Cómo va tu vida??, es que he estado un poco distraída de mis amigos de la cibernética, jijiji
Hay muchas personas como él, ya lo dira la historia......

Un abrazo de oso.

GABU dijo...

Ese muchacho sì que sabìa hacer valer su hombrìa y sus principios màs allà de todo fanatismo!!!!

P.D.:Y una pena enorme me causò recordar con tu pòstulo,aquellos partidos 'supuestamente' arreglados del mundial del '78,en el cual Argentina se coronaba campeòn anque bajo un règimen militar tambièn...

BESITOS DE MEDIA CANCHA ;-)

Isabel Romana dijo...

Merece el mayor reconocimiento por su coraje. Si todos fuéramos capaces de enfrentarnos así a los poderes absolutos el mundo sería un lugar más habitable. Saludos cordiales.

Gabriela dijo...

Es una lástima que hayan dejado que se desperdicie tanto talento.

Mariette dijo...

Tremendo.

 
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