domingo, julio 25, 2010

De Histeria y Vibradores

En la antigua Grecia, cuando una mujer sufría de histeria, se decía que padecía de "útero ardiente", luego en la Edad Media se la denominó como "sofocación de la matriz" y se suponía que su causante era la abstinencia sexual, ya que ésta provocaba la retención del “esperma femenino”, responsable del padecimiento. De hecho existió una época en la que se recomendó que la comadrona se impregnara un dedo en aceite de lirio o de nardo, que lo introdujera en la vulva de la mujer histérica y lo agitara fuertemente. Más formalmente, se aconsejaron las relaciones sexuales, por lo que muchas veces la maternidad acabó transformándose finalmente en el tratamiento salvador de las mujeres histéricas.

En la Inglaterra victoriana del siglo XIX, los médicos solían combatir la histeria femenina acariciando manualmente el clítoris de las pacientes hasta que pudieran alcanzar el orgasmo, que en esa época era conocido como paroxismo histérico, puesto que consideraban que el deseo sexual femenino reprimido era una enfermedad.


Ya cansado y adolorido de utilizar su mano, el doctor Joseph Mortimer Granville desarrolló el primer vibrador eléctrico en la década de 1880. El objetivo era utilizarlo en su consultorio como una herramienta terapéutica contra la histeria, que en aquellos años asolaba a las mujeres como una especie de epidemia. El único problema era su tamaño industrial. La paciente se tumbaba en un diván y el doctor le aplicaba el vibrador electromecánico en la entrepierna, consiguiendo un orgasmo en unos 10 minutos, más o menos.


Lo más curioso es que en aquella época se consideraba impropio que una mujer entrara sola al consultorio de un médico, por lo que generalmente las madres y en algunos casos los maridos de las pacientes, se sentaban tranquilamente a un lado de la camilla mientras el médico masturbaba a su hija o esposa.


Como naturalmente resultaba un tanto engorroso acudir al médico para ver como a la paciente le aliviaban la histeria, el potencial mercado para los vibradores de mano era enorme, y esto fue aprovechado enseguida por la empresa Hamilton Beach que los patentó en 1902. Para esa época, el vibrador personal fue el tercer aparato eléctrico disponible en los hogares, solamente precedido por la nevera y el ventilador, pero mucho más antiguo que la plancha eléctrica, la licuadora y la aspiradora. Las mujeres podían comprar sus aparatos por correo ya que se anunciaban normalmente en revistas de decoración y bordado. Por ejemplo, un anuncio de 1910 decía:

"La cura al envejecimiento ha sido descubierta en las vibraciones. Los más grandes científicos dicen que le debemos no sólo nuestra salud sino también la misma vitalidad a esa fuerza maravillosa. La vibración promueve la vida y el vigor, la fuerza y la belleza. Si su cuerpo vibra, usted se sentirá bien y no enfermara jamás."

Su comercialización llegó a tal extremo que algunos modelos incluían un recambio adaptable que convertía al vibrador en una batidora.


Para la década de 1920, en los hogares norteamericanos había más vibradores que tostadoras; y aunque desaparecieron de las consultas de los médicos, seguían considerándose aparatos clínicos para proporcionar relax a las "histéricas" más inquietas.

La buena imagen y reputación de los vibradores cambió completamente a mediados del siglo XX por dos razones. Primero porque en 1952, la Asociación Americana de Psiquiatría declaró oficialmente que la histeria femenina no era una enfermedad legítima, sino un mito anticuado, y el segundo motivo fue que la popularidad del cine hizo que las películas pornográficas tuvieran más difusión, y varias de ellas mostraban actrices utilizando el vibrador como juguete sexual y la gente los empezó a ver como objetos de perversión. Esto originó que los vibradores desaparecieran de las revistas femeninas, catálogos y estantes de tiendas populares como Sears, donde se habían vendido durante casi medio siglo.


A mediados de la década de 1970, en plena explosión del feminismo, la sexóloga americana Betty Dodson empezó a utilizar vibradores en sus talleres de salud sexual femenina y poco después los aparatos fueron reapareciendo en los estantes de farmacias especializadas, y no únicamente en los sex shops. También recibieron otro gran impulso en 1986, cuando el Dr. Everett Koop lo incluyó en una lista de prácticas de sexo seguro dentro de un folleto de prevención del SIDA que se envió a los 107 millones de hogares estadounidenses, siendo este el mayor correo enviado en la historia de ese país.

Estos aparatitos han ido evolucionando a la par de la tecnología y hoy es posible encontrarlos hasta como un accesorio para el IPod, el cual vibra al compás de los sugerentes ritmos musicales.

Fuentes e imagenes:
1, 2, 3, 4, 5, 6

14 comentarios:

Cecy dijo...

La publicidad: "si su cuerpo vibra, usted se sentirá bien y no enfermara jamás", me pareció buenísimo. Seguramente las ventas habrán subido bastante o vibrado?

Interesante articulo Carlos querido.
Me lo tomo con humor, por el pudor vio?

Besos.

TORO SALVAJE dijo...

Que curioso.
Desconocía totalmente su orígen.

Saludos.

Princesa Letizia dijo...

El vibrador deberíamos usarlo todas. Da mucha vidilla a una mujer. Yo tb lo uso. Guárdame el secreto, que soy princesa.

Besos de Princesa

Belén dijo...

Ostras pedrín, que post más bueno jajajajajajjaja

Besicos

Lara dijo...

Hay que joderse con lo de la histéria y tal, jajaja.... pero bueno, me ha gustado conocer la história.
Muuuuuuacks!

GABU dijo...

Que genial la primer esquelita publicitaria!!!
jajajajajajaajajaj

Y que vergüencita debìa ser asistir al mèdico acompañada por el marido para combatir (?) el sìntoma de la histeria,acaso el esposo què papel cumplìa?? O_o

P.D.:Ya no sè què me asombra màs,si la ciencia o la tecnologìa!!! ¬¬

BESITOS VIBRANTES :)

Argénida Romero dijo...

Lo leí con los ojos más amplios que un plato y con una sonrisa que se fue volviendo carcajada.

Hay que ver como se arman conjeturas sobre lo que desconocemos, y a veces son tan...jejejej...locas.

Gracias por la información, pues sobre lo risible es bastante interesante.

seraquenoseve dijo...

VIBRANTE POST!!!


jajaja que curiso, desconocia totalmente la historia del vibrador!

Saludos y besos Carlos!

Té la mà Maria - Reus dijo...

un magnifico post, felicidades !!!

esteban lob dijo...

Hola Carlos:

Desconocía gran parte de la historia, sobretodo aquella de la presencia de los maridos en esas sesiones de ¿terapia?. Me imagino que para ellos deben haber sido bochornosas.

Un abrazo.

Gabiprog dijo...

Bueno...
Ahora falta hablar de los milagrosos metodos y maquinitas para alargar el pene!

:-D


;-)

Dragonfly dijo...

Demasiado buena la historia de los vibradores, creo que deberían haberlos dejado catalogados como de enfermedad, para que no fueran satanizados como ahora.

besos ;)

Ana dijo...

Para mi el mejor avance sexual es el de los juguetitos eroticos :-). hace poco me compre con mi marido un vibrador en sexshopping y nuestras relaciones han mejorado mucho.
Por cierto, si os interesa me dieron un codigo promocional de descuento para comprar vibradores en esa sexshop. Es el BGDC4T10, os lo dejo por si lo quereis utilizar. la web era
Si os decidis ya direis que tal

besos!!!

Ana

Ana dijo...

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