Ahora es muy normal encontrar mujeres periodistas en todos los ámbitos. Hasta vemos reporteras de guerra arriesgando su vida en el Golfo Pérsico o en la franja de Gaza. De hecho, yo siempre he creído -y he visto- que tienen un mejor olfato periodístico que los hombres, un don especial que les permite estar donde los hechos lo ameritan. En fin, en la era de las comunicaciones es más fácil mantenernos al tanto de lo que pasa en el mundo.
Hace poco más de un siglo esta profesión era vetada para las mujeres, y como en todo ámbito, hubo una pionera que vale la pena rescatar del baúl del olvido.
Nellie Bly consiguió ganarse un nombre en el mundo del periodismo nada menos que a finales del siglo XIX, cuando era impensable ver mujeres ejerciendo en ese ámbito.

Nació en Pensilvania en 1864 como Elizabeth Jane Cochran, y su infancia estuvo marcada por penurias económicas, pues la muerte de su padre en 1870 dejó a la familia bancarrota. Su madre se volvió a casar, y aún siendo una niña, Elizabeth tuvo que testificar contra su padrastro en el divorcio de su madre, ya que este hombre la maltrataba. También tuvo que abandonar sus estudios por no poder costeárselos.
En 1880 se muda con su familia a Pittsburgh y su vida daría un giro dos años después, cuando, al comprar el diario local -el Pittsburgh Dispatch- , leyó una columna ofensiva y de contenido sexista. Escribió una fuerte carta de rechazo y se la envió al editor, firmada como "Little Orphan Girl". El editor del diario, George Madden, quedó impresionado por la carta y le concedió una entrevista, en la cual Elizabeth lo convenció para que le permitiera escribir en el periódico.
Como en la época estaba mal visto que una mujer publicase con su propio nombre, la redacción le sugirió que usara un seudónimo, y ella escogió el de "Nellie Bly", basado en el personaje de una canción y que sería el que utilizaría posteriormente para toda su carrera.
Nellie desde un principio se dedicó a los temas sociales pero con especial énfasis en los derechos de las mujeres, escribiendo sobre la reforma del divorcio o realizando artículos de investigación sobre las condiciones de trabajo de las mujeres en las fábricas.
Sus denuncias tuvieron tanta acogida, que llegó a ser una piedra en el zapato para algunos importantes industriales de la ciudad, quienes amenazaron con dejar de anunciarse en el Dispatch si no dejaban de publicarse ese tipo de artículos. Esto hizo que la transfieran a la sección de moda y farándula, que era el lugar habitual para las mujeres periodistas de la época.
Frustrada, Nellie decide marcharse a México en 1885, desde donde siguió escribiendo como corresponsal extranjera incendiarios artículos que evidenciaban la corrupción mexicana y del gobierno del dictador Porfirio Díaz, lo que finalmente hizo que la expulsaran de ese país.
Elizabeth Cochran, más conocida como "Nelly Bly"
A su regreso a Pittsburgh volvió a verse atrapada en las páginas más intrascendentes del periódico, por lo que dos años después decide irse a New York con el sueño de llegar trabajar en alguno de los grandes diarios de esa ciudad. Buscó trabajo durante cuatro meses y no conseguía nada. Ya había agotado todos sus ahorros pero su orgullo no le permitía regresar a Pittsburgh. Estaba decidida a morirse de hambre lejos, pero no a regresar como una perdedora.
En un golpe de suerte, pudo conseguir una entrevista con el editor del
New York World (propiedad de Joseph Pulitzer), a quien logró convencer para que le diera una oportunidad.
Su primer trabajo para el
New York World pasó a la historia como uno de los primeros grandes reportajes de investigación. Puso en evidencia y denunció las acusaciones de malos tratos y negligencia en el manicomio para mujeres de
Blackwell's Island,
donde Nellie se hizo pasar por loca para ser internada y comprobar de primera mano, las condiciones en las que vivían las enfermas. Después de diez días fue liberada del manicomio a petición de su periódico y escribió un sensacional reportaje describiendo las lamentables condiciones del centro, lo que a la postre promovió una serie de cambios en el manejo de las instituciones mentales y un aumento de fondos públicos para las mismas.
Desde ese momento,
se convirtió en una de las firmas más importantes del periódico, con una serie de artículos en los que evidenciaba la corrupción y la injusticia, siempre tomando partido por los pobres y desamparados. Así, destapó prácticas fraudulentas de monopolio, denunció el modo en que la policía trataba a las internas, alertó sobre la inadecuada atención médica que se daba a los indigentes y narró huelgas desde la perspectiva de los huelguistas. Su nombre se haría famoso en poco tiempo.

Pero su momento cumbre estaría aún por llegar. Tras el éxito del libro "
La Vuelta al Mundo en 80 días" de
Julio Verne, la redacción del World decidió comprobar si era posible dar la vuelta al mundo en menor tiempo, y embarcó a Nellie en esa aventura.
El 14 de noviembre de 1889 partió del muelle newyorquino de
Hoboken rumbo a Europa, y durante su periplo
hasta se dio el lujo de hacer una pequeña pausa en París para entrevistar al mismísimo Julio Verne. Nellie completó la vuelta al mundo en un tiempo de 72 días, imponiendo un record que fue imbatible por algunos meses.
Caricatura que ilustra la entrevista de Nellie Bly a Julio Verne
Desde ese momento, Nellie se convirtió en una celebridad, y sentía que el periódico le debía compensar económicamente tras haber logrado que durante su travesía el
World triplicara sus ventas. Al no lograr esa bonificación económica, Nellie decide retirarse del periódico.

En 1894 contrajo matrimonio con el millonario Robert Seaman y deja el periodismo. A los diez años de matrimonio su esposo fallece y ella se queda a cargo de su empresa, una fábrica de contenedores y latas. Ahora como empresaria, Nellie emprendió una serie de reformas sociales, proporcionando a sus trabajadores mejores medidas de seguridad industrial, servicios médicos y sedes sociales que contaban con gimnasio, biblioteca, incluso clubes de caza y pesca.
Pero una empresa privada nunca puede funcionar como casa de beneficencia, y
tanto gasto social sumado a su escasa habilidad contable, hicieron que la empresa quebrara unos años después.Agobiada por las deudas, en 1914 decide viajar a Inglaterra para lo que serían unas semanas de vacaciones, pero el estallido de la Primera Guerra Mundial le permite iniciar una serie de reportajes independientes sobre la guerra vista desde la perspectiva americana. Nellie permaneció en Europa hasta 1919, en que regresó al enterarse de que su madre estaba a punto de morir.
Al final de su carrera trabajó para el
New York Evening Journal y centró su atención en los orfanatos, esto lo hace a raíz de que
una madre moribunda le entregó a su hijo y le pidió que se asegurase de que fuera adoptado por una buena familia, algo complicado por el hecho de que el niño era medio japonés.
Finalmente Nellie Bly murió de neumonía en 1922, evento que fue cubierto todos los periódicos de New York. Irónico, los medios que la relegaron ahora se disputaban la primicia.
Fue sin duda la pionera del periodismo investigativo en una época en que esta profesión era exclusivamente masculina. El periodismo femenino le debe mucho a esta formidable reportera.
Fuentes:JVerne.net,
Queco,
ElPaís
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