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martes, enero 03, 2012

El día que Nikita Kruschev se quedó con las ganas de conocer Disneylandia

En uno de los momentos más surrealistas de la Guerra Fría, el líder soviético Nikita Kruschev estalló de rabia cuando se enteró que no podía visitar Disneylandia. El incidente sacó a relucir una actitud poco diplomática (infantil) del líder soviético, durante su visita a los Estados Unidos.

Kruschev llegó a los Estados Unidos el 15 de septiembre de 1959, aceptando la invitación y devolviendo la visita que le hizo Richard Nixon a Moscú, donde protagonizaron aquel famoso "Debate de la cocina". Era una visita de buena voluntad cuyo principal objetivo era sostener una cumbre con el presidente Eisenhower.

Dentro de los círculos diplomáticos Kruschev tenía la fama de terco y malcriado. Era conocido por sus 'escasas habilidades sociales y por incomodar a sus anfitriones', y eso fue exactamente lo que hizo en los Estados Unidos. Para colmo, unos días antes de su llegada, los rusos lanzaron un misil que logró aterrizar en la luna. Era el más exitoso paso soviético en la carrera espacial, por lo que se esperaba a un Kruschev petulante y jactancioso, agrandado como se dice por acá.

Kruschev visitando una Granja de Alto Rendimiento en Maryland

Al día siguiente de su llegada visitó una granja de Maryland, donde acarició un cerdo frente a las cámaras y se quejó de que estaba demasiado gordo. Luego cogió un pavo y se quejó de que era demasiado pequeño en comparación a los pavos soviéticos. También fue llevado a visitar al Senado donde aconsejó a sus miembros que vayan acostumbrándose al comunismo. Todo esto, claro, lo hacía en son de broma, tratando de parecer simpático, pero lo cierto es que a la opinión pública le cayó como un pelmazo, sumamente arrogante y antipático.

Kruschev con un "demasiado pequeño" pavo americano

Otro día lo llevaron a Nueva York, donde después de visitar el Empire State dijo: “Si ya conoces un rascacielos, el resto no es novedad”.

Un pequeño dato: A su llegada a los Estados Unidos, el líder soviético había manifestado a quienes manejaban su agenda, que le gustaría conocer Hollywood. Los encargados de su seguridad enseguida le organizaron una visita a Los Ángeles.

Así recibieron los ciudadanos de Los Ángeles a la caravana de Kruschev

El 19 de septiembre, Kruschev y su esposa llegaron a Los Ángeles. Frank Sinatra fue contratado por el Departamento de Estado para servirles como acompañante durante la visita.
El día empezó con un sol espléndido y un recorrido por los estudios de la Twenty Century Fox en Hollywood. El Primer Ministro Soviético llegó justamente cuando se filmaba una escena de la película "Can-Can", y de inmediato estuvo rodeado por todo el elenco, entre ellos Shirley MacLaine y Juliet Prowse.


Con Frank Sinatra y Shirley MacLaine

Shirley MacLaine le dio la bienvenida a Kruschev con un pésimo ruso y luego intentó hacerlo bailar improvisadamente involucrándolo en la coreografía. Kruschev se excusó jovialmente y se hizo a un lado, mientras los actores seguían trabajando en la escena.


Salieron de los estudios de la Twenty Century Fox y se trasladaron hacia el centro de Los Ángeles, donde estaba previsto ofrecer un gran banquete en su honor.

Parece que el tráfico de Los Ángeles en su hora pico lo empezó a irritar, porque durante el trayecto hacia el Paris Café (donde sería el banquete), el líder soviético no dejó de quejarse de la cantidad de autos ocupados "por una sola persona" y del despilfarro que esto suponía. En contraste, no tuvo reparos ante la exquisita y abundante comida del derrochador banquete al que asistió. Está por demás señalar que al buffet asistieron las más rutilantes estrellas del Hollywood de la época. Y es que toda la vida han existido esos famosos actores progres, combativos e hipócritas, a los que les parece simpático y justo el comunismo, pero desde afuera, desde sus mansiones y con sus millones a salvo de cualquier revolución.

Sólo 400 famosos e invitados especiales tuvieron el privilegio de compartir la mesa con el dictador soviético, pero el deseo y la novelería -entre los actores- de ser invitados fue tal, que poco les importó declararse fans de Kruschev y su gobierno, aún con el riesgo de pasar a formar parte de la famosa lista negra, en la que estaban todos a quienes se consideraba antiestadounidenses, y como consecuencia, se les cerraba las puertas en Hollywood. Ese en cambio era el extremo anti comunista, la cacería de brujas, triste legado del Macarthismo.

Marylin Monroe en el banquete en honor a Kruschev

De todas formas estuvieron presente personajes como Marylin Monroe, Dean Martin, Elizabeth Taylor, Arthur Miller, Tony Curtis y Janet Leigh; es decir asistió la "crème de la crème" de Hollywood. Y también hay que decirlo, los actores Bing Crosby y Ronald Reagan estuvieron en la selecta lista, pero rechazaron la invitación debido a sus tendencias políticas.

Bueno, volviendo al banquete, poco después de los postres, Kruschev conversaba con el actor David Niven. Le contaba de sus andanzas durante la Guerra Civil Rusa y la Segunda Guerra Mundial. También se dio tiempo para bromear con Gary Cooper y Charlton Heston. Poco después, de forma intempestiva, Khrushchev se dirigió a los atónitos artistas:

"¿Qué país tiene el mejor ballet? ¿El vuestro? No tenéis ni un teatro de ópera y ballet permanente. Vuestros teatros prosperan gracias a lo que reciben de la gente rica. En nuestro país es el Estado el que da el dinero, y el mejor ballet es el de la Unión Soviética. Es nuestro orgullo".

Pero el momento cumbre y cuando terminó robándose el show de forma lamentable, fue cuando le comunicaron en privado que su visita a Disneylandia no podría llevarse a cabo, ya que sin tiempo de anticipación, la policía no podía garantizar su seguridad en el inmenso complejo.

El plan de conocer Disney había sido un capricho de última hora, y parece que en verdad era imposible organizar ese momento el perímetro de seguridad que su importancia ameritaba. Kruschev explotó y su iracundo discurso fue conmovedor:

«Hemos llegado a esta ciudad donde vive la flor y nata del arte americano…Y yo digo, me gustaría mucho ir a conocer Disneylandia, pero me dicen que no pueden garantizar mi seguridad. Les pregunté "¿Por qué no? ¿Es que tienen plataformas de lanzamiento de cohetes ahí?" No sé. Basta con escuchar la razón que me dieron: "Nosotros", o sea las autoridades estadounidenses, "no le podemos garantizar su seguridad si va para allá".»

«¿Qué sucede? ¿Hay alguna epidemia de cólera allí o algo parecido? ¿O es que el lugar está tomado por delincuentes que pueden atacarme? Entonces, ¿qué debo hacer? ¿suicidarme? Soy su huésped, ¡esto es inconcebible!. ¿Cómo le explico esto a mi pueblo?»


Todos los presentes se quedaron mudos y desconcertados. Estaban frente al líder del país más grande del mundo, un hombre de 65 años de edad, que exteriorizaba una rabieta porque no podía ir a Disneylandia.

Esa reacción, como es normal, creó muchas especulaciones y rumores que -cuando no- fueron alimentados por la misma prensa de chimentos. Se decía que después de la infantil rabieta fue llevado a sobrevolar Disneylandia en un helicóptero militar, lo cual era falso. También corrió el rumor de que el mismo Walt Disney, acérrimo anticomunista, le había prohibido la entrada, pero esa teoría era más improbable. Es más, el egocéntrico Walt Disney no hubiese desperdiciado la oportunidad de mostrar su paraíso privado a los rusos.

Kruschev dejó Los Ángeles la mañana siguiente y regresó a Washington para su encuentro con Eisenhower.

Finalmente Kruschev se reunió con el presidente Eisenhower

PD: También le organizaron una visita a la sede de IBM. Kruschev expresó poco interés y les restó importancia a las computadoras personales, "no les veía futuro"; pero en cambio le fascinó el concepto de self-service en las cafeterías y restaurantes americanos y, a su regreso, introdujo ese sistema en la Unión Soviética.

Fuentes y referencias:
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viernes, noviembre 18, 2011

El beso comunista

Estoy seguro que no solamente a mí, sino que a muchos de ustedes la última campaña publicitaria de Benetton también les trajo a la memoria una de las imágenes más conocidas y escandalosas de la Guerra Fría: el beso entre Erick Honecker y Leonid Brezhnev, jefes de estado de Alemania del Este y de la URSS respectivamente.

La fotografía fue captada por Règis Bossu el 7 de octubre de 1979 en la celebración el 30 aniversario de Alemania Oriental como nación comunista.

A diferencia de los cowboys del otro lado del mundo, parece ser que durante la Guerra Fría los ironman de la Cortina de Hierro eran propensos a estas muestras de afecto. Y bueno, aunque fue un beso de hermandad, confraternidad, complicidad hegemónica o -como he leído- costumbre extendida en Rusia; la verdad es que hace más de tres décadas llamó mucho la atención, y a partir de esa imagen en 1990 se pintó uno de los murales más famosos del mundo.


Su autor fue Dimitri Vrubel y lo llamó: Mein Gott hilf mir, diese tödliche Liebe zu überleben Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal»). Este y otros artistas pintaron sus obras sobre los restos del recién derrocado Muro de Berlin, en la llamada East Side Gallery, casi un kilómetro y medio de muro que fue conservado cerca del centro de la ciudad justamente para el uso de grafiteros y muralistas, donde sea dicho de paso, hay verdaderas obras de arte.


Se considera que es la galería de arte al aire libre de mayor longitud y duración en el mundo con sus 103 murales desde 1989. Para el 2009, tras casi 20 años de vandalismo y a la intemperie, la mayor parte del muro fue sometida a un proceso de renovación por parte del ayuntamiento, que pagó a sus artistas originales para que las restauren.

Volviendo al tema de la foto, diez años después, el gobierno de Alemania Oriental había preparado grandes celebraciones para conmemorar el 40 aniversario del régimen comunista.


Erich Honecker y Mijail Gorbachov

El mismo Erich Honecker, más viejo, más entusiasta y más radical, también le demostró su afecto a Mijail Gorbachov el 7 de octubre de 1989, aunque políticamente no estaba de acuerdo con su doctrina. El alemán se había negado a poner en práctica políticas como la glásnot o la perestroika. Su visión del comunismo era tan cerrada que el mismo Gorbachov tomó distancia de él y del rumano Ceausescu a quienes -junto a los dictadores de Bulgaria y Checoslovaquia- había denominado "La banda de los cuatro" un año antes.


El idilio comunista no duró. Esta vez Gorbachov no le correspondía. De hecho, en las revueltas alemanas de octubre, previas a la caída del muro, Honecker no contó con la ayuda del casi medio millón de tropas soviéticas estacionadas en su país para hacer frente a los disturbios y sofocarlo al estilo chino. Gorbachov había dado expresamente las órdenes a sus soldados de permanecer en los cuarteles.

El resto ya es historia conocida: cayó el muro, Alemania se reunificó en 1990 y el comunismo fracasó en Europa, pero ¿qué pasó con el besucón de Honecker?
Pues tuvo que enfrentar el destino que la vida siempre les depara a este tipo de personajes. Primero huyó de Alemania hacia Moscú para evitar un juicio por cargos criminales durante la Guerra Fría. Fue acusado por el gobierno alemán de la participación en la muerte de 192 alemanes orientales que trataron de salir de la RDA. Fue acusado de ordenar a los soldados que disparasen a quien tratara de escapar.
Tras cuernos, palos. Se desintegra la Unión Soviética en diciembre de 1991 y Honecker tuvo que refugiarse en la embajada chilena en Moscú, pero igual, Alemania logró extraditarlo en 1992. Fue expulsado oficialmente de su partido político antes de rendir cuentas a la justicia. El juicio se abrió formalmente a inicios de 1993, pero debido a su precario estado de salud y avanzada edad, Honecker fue liberado e indultado, pero recibió el peor castigo que puede recibir uno de estos tiranuelos; ser repudiado y olvidado por sus mismos compatriotas.

El 13 de enero de ese mismo año se trasladó a Chile a vivir con su hija y yerno chileno. Ya despojado de ese sentimiento de grandeza que les da el poder, que los hace creer que vivirán mil años y que entrarán a la bravuconada en los libros de historia de su país, murió de un cancer al hígado, anónima e intrascendentemente en un país ajeno, donde nadie sabía quien era ni cómo se escribía su nombre. Triste final.

OFF TOPIC:

Fuente: EnglishRusia

Buscando alguna referencia sobre si es cierto aquello que dice Wikipedia en español, acerca de que es una costumbre muy extendida en Rusia eso de besarse en la boca entre hombres -que no me lo creo-, encontré esta muy antigua estampilla postal en el portal EnglishRusia, pero igual, ellos también se encuentran un poco confundidos y ponen: "This is a postal stamp from a private collection issued for the 50th anniversary of the Soviet Army at 1968. It's hard to say what the authors of this stamp, which was widely used all across Russia tried to tell common people about the Soviet Army."
(Es un sello postal de una colección privada emitida por el 50 aniversario del Ejército Soviético en 1968. Es difícil interpretar lo que los autores del sello, que fue ampliamente utilizado, trataron de decirle al pueblo sobre el Ejército Soviético.)

Pero vamos, tampoco es que sea algo malo ni nada del otro mundo. De hecho es muy normal que durante una buena fiesta se pierdan los estribos, no importa lo larga que esta sea. Luego siempre vendrá el chuchaqui y la resaca moral.



Fuentes y referencias:
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domingo, octubre 30, 2011

La hora cero de Praga

Foto: Josef Koudelka, Praga 1968

Esta famosa foto de Josef Koudelka, muestra el momento en que las tropas del Pacto de Varsovia iniciaban la toma de la ciudad de Praga el 21 de agosto de 1968. Aquel día 200.000 soldados y 2.000 tanques de la ex Unión Soviética entraron a Checoslovaquia. La imagen muestra al fondo la Sede de la Radio Nacional. Las tropas primero ocuparon el aeropuerto internacional de Ruzyne, desde donde se coordinó el despliegue aéreo de más tropas. Las fuerzas checas fueron encerradas en su propios cuarteles y rodeadas mientras su país era ocupado.

Foto: Josef Koudelka, Praga 1968

La invasión fue una respuesta a la desestalinización que perseguían los líderes locales con la llamada Primavera de Praga, que había empezado seis meses antes.
Checoslovaquia quería cambiar los aspectos totalitarios y burocráticos que el régimen comunista tenía en este país y avanzar hacia una forma no totalitaria de socialismo, legalizando la existencia de más partidos políticos. Querían promover la libertad de prensa, la libertad de expresión y el derecho a huelga que les era negado. Buscaban un "socialismo con rostro humano". Esto fue visto por los líderes soviéticos como una amenaza a su hegemonía sobre los otros estados comunistas de Europa del Este.

Luego de una pequeña cumbre el 3 de agosto de 1968, los autodenominados "Cinco de Varsovia" (URSS, Hungría, Polonia, Bulgaria y Alemania oriental) firman la Declaración de Bratislava, un documento que ratificaba la implacable lucha contra la "burguesía" y contra todas las fuerzas "antisocialistas". La Unión Soviética también dejaba en claro (advertía) que intervendría en cualquier país del Pacto de Varsovia, en caso de que un "sistema burgués" fuese establecido.

Foto: Josef Koudelka, Praga 1968

Estos acontecimientos desilusionaron a muchos grupos izquierdistas del mundo de tendencia marxista-leninista y contribuyó más bien al crecimiento de las ideas eurosocialistas moderadas, donde los mismos partidos comunistas tomaban una mayor distancia con la Unión Soviética, y fue lo que llevó finalmente a la disolución de muchos de estos grupos.

* Pueden ver más fotos de Josef Koudelca y del evento en este enlace.

Fuentes y referencias:
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jueves, octubre 20, 2011

El Reloj del Juicio Final

El Reloj del Apocalipsis, también llamado "del Día del Juicio Final", es un reloj simbólico, mantenido desde 1947 por la junta directiva de Científicos Atómicos de la Universidad de Chicago, que usa la analogía de la especie humana estando siempre "a minutos de la medianoche", donde la medianoche representa la "destrucción total y catastrófica" de la Humanidad.


La idea y función original del reloj, era alertar y concientizar a todo el mundo sobre los peligros de la energía nuclear y otras armas de destrucción masiva; pero desde que se terminó la Guerra Fría, ahora se dedica a monitorear cambios climáticos, catástrofes y algún evento científico inesperado que pudieran infligir algún daño irreparable (tipo virus letal).

Desde su concepción, el reloj ha aparecido en todas las portadas del Boletín de Científicos Atómicos. Su primera representación fue en 1947, cuando el físico Hyman Goldsmith le pidió a la artista Martyl Langsdorf (esposa del físico del Proyecto Manhattan, Alexander Langsdorf) que diseñara una portada para el Boletín de junio ese año.

Doomsday Clock / Reloj del Juicio Final

Tras discutir varias ideas, Martyl optó por la idea de usar un reloj para simbolizar la urgencia. Este simple diseño despertó la imaginación de los lectores de aquel entonces, evocando ambas imágenes: la del apocalipsis (medianoche) y la posibilidad de un ataque militar (la cuenta atrás hasta cero).

Se pretendía que la imagen del reloj trasmitiera un sentimiento de peligro inminente, por ese motivo posicionaron la aguja a tan sólo siete minutos de la medianoche. La idea de mover el minutero vino posteriormente, en 1949, como un modo de dramatizar la respuesta de los científicos a los acontecimientos mundiales, en ese tiempo acaparados por la tensión entre ambas potencias.

Hipotético final atómico o destrucción mutua asegurada

El Reloj del Juicio final ha ido variando la posición de su minutero a lo largo de los años, más cerca o más lejos de la medianoche según las circunstancias. Por ejemplo, cuando más lejos del apocalípsis hemos estado, es a diecisiete minutos en 1991, después de la firma del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, cinco meses después del colapso de la Unión Soviética. En el otro extremo, hemos llegado a los dos minutos para medianoche en 1953 tras las pruebas nucleares llevadas a cabo por las mismas potencias, o a "un minuto" en 1962 con la famosa Crisis de los misiles de Cuba, donde estuvimos literalmente a punto de una guerra nuclear.


Con el fin de la Guerra Fría, muchas personas creen que el reloj ha perdido su real significado apocalíptico, y aunque ahora los movimientos de la manecilla puedan parecer más ambiguos, siguen reflejando la percepción del peligro de amenazas ambientales y sucesos catastróficos, como por ejemplo los grandes derrames de petróleo o el Efecto invernadero.

Derrame Golfo de México (ver más imágenes)

El Doommsday Clock sigue siendo corregido periódicamente por los científicos y hasta hace un mes, al 16 de septiembre de 2011, el reloj marcaba "seis minutos para la medianoche".

Fuentes y referencias:
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lunes, septiembre 19, 2011

El debate más famoso de la Guerra Fría, fue frente a una "cocina"

Hace más de medio siglo la Guerra Fría se encontraba en todo su esplendor y cada declaración de sus líderes acaparaba la atención del planeta. El bloque soviético ya se había apoderado de gran parte de Europa, y junto a su poderoso aliado que era China, estaban decididos a dominar el mundo, a expandir el comunismo y sepultar al capitalismo. Bajo ese contexto, en el año de 1959 apareció en los medios esta inquietante fotografía:

Richard Nixon y Nikita Kruschev/ Foto: Elliott Erwitt

En la foto se observa a Richard Nixon, en aquel entonces Vicepresidente de los Estados Unidos, increpándole enérgicamente y con gestos poco sutiles al Primer líder de la Unión Soviética, Nikita Kruschev, quien era conocido por su mal carácter y por ser un acérrimo anticapitalista. Lo más extraño era que la fotografía llegaba desde la misma Unión Soviética, donde Nixon se encontraba en una gira de buena voluntad y promoción de productos americanos, tratando de aflojar las tensiones entre ambas potencias.
El pueblo estadounidense vio en aquella foto a un valiente Nixon que no se amilanaba ni le temía al cascarrabias Kruschev. Un hombre así, sin duda los defendería del peligro comunista y sería un digno presidente de los EEUU. De hecho, esta imagen lo catapultó como candidato.

Bueno, el asunto es que las cosas no fueron así. Ni se encontraban discutiendo ni Richard Nixon le increpaba nada. Aquella foto fue tomada en medio de una conversación con matices irónicos que mantuvieron ambos líderes, en un stand de la Exposición Nacional Americana de 1959 en Moscú.

Ambos líderes inaugurando la Exposición Estadounidense en Moscú

La Exposición Nacional Americana se llevó a cabo el 24 de julio de 1959, y fue patrocinada por el gobierno estadounidense. En esta se exhibían los últimos avances norteamericanos, desde tecnología espacial, maquinaria agrícola, algunos automóviles último modelo, yates y hasta implementos deportivos. Por supuesto también había moda, televisión, equipos de sonido y línea blanca, pero estos artefactos eran exhibidos en una “típica” casa modelo con las comodidades de una familia norteamericana promedio.
Básicamente de lo que se trataba, era de reducir la brecha entre los estadounidenses y soviéticos, y más que nada, mejorar las relaciones políticas. Sin embargo, la exposición también fue usada como un instrumento de diplomático contra el sistema comunista. De hecho, la “casa modelo” fue construida de tal manera y tan bien equipada, que los mismos expositores norteamericanos afirmaban que nadie en los Estados Unidos se podía permitir tantos lujos. Estaba llena de artefactos modernos (muy caros en ese tiempo) que representaban los beneficios y comodidades del sistema capitalista estadounidense.


Nixon y Kruschev durante el espontáneo debate

Todos los stands de la exhibición tuvieron éxito, y confirmaron que el estilo de vida americano era superior al estilo de vida comunista. Por ejemplo, el modelo de la cocina moderna fue uno de los grandes atractivos de la feria según la mayoría de visitantes, y justamente fue aquí donde se dio el famoso "Kitchen Debate".

Nixon: Quiero mostrarle esta cocina. Es como las de nuestras casas en California. (Nixon señalaba la lavadora de platos)
Kruschev: También tenemos esas cosas.
Nixon: Pero este es nuestro modelo más reciente. Del que ahora se construyen miles de unidades para las instalaciones directas de las casas. En Estados Unidos queremos hacer la vida más fácil a nuestras mujeres...
Kruschev: No tenemos esa actitud capitalista hacia las mujeres.
Nixon: Creo que esta actitud hacia las mujeres es universal. Lo que queremos hacer, es la vida más fácil para las amas de casa.....
Nixon: La casa se puede comprar por $ 14.000. La mayoría de estadounidenses pueden acceder a una casa en el rango de $ 10.000 a $ 15.000. Déjenme darles un ejemplo. Nuestros trabajadores del acero, como ustedes saben, están en huelga. Sin embargo, cualquier trabajador del acero podría comprar esta casa. Ellos ganan $ 3 por hora. Comprar esta casa cuesta alrededor de $ 100 mensuales con un contrato de 25 a 30 años.
Kruschev: Tenemos trabajadores del acero y campesinos que pueden permitirse el lujo de gastar $ 14.000 por una casa. Sus casas americanas están construidas para durar sólo 20 años, para que los constructores les puedan vender otra vez casas nuevas. Nuestras construcciones son duraderas. Aquí construimos para nuestros hijos y nietos.
Nixon: Nuestras casas duran más de 20 años, pero aún así, después de 20 años, muchos estadounidenses quieren una casa nueva o una nueva cocina. La cocina es obsoleta para entonces. El sistema estadounidense está diseñado para tomar ventaja de los nuevos inventos y nuevas tecnologías.
Kruschev: Esta teoría no se sostiene. Hay cosas que no deben tener fecha de vencimiento… las casas por ejemplo, tal vez los muebles y accesorios. He leído mucho acerca de Estados Unidos y las casas americanas y no creo que éste sea un ejemplo, ni que lo que usted dice sea exacto.
Nixon: Bueno, eh ...
Kruschev: Espero no haberlo insultado.
Nixon: He sido insultado por expertos. De todas formas estamos hablando con buen humor. Siempre hablo con franqueza.
Kruschev: Los estadounidenses han creado su propia imagen del hombre soviético. Pero no es como ustedes piensan. Creen que el pueblo ruso está asombrado de ver estas cosas, pero el hecho es que las nuevas construcciones rusas tienen todo este equipamiento ahora mismo.
Nixon: Sí, pero...
Kruschev: En Rusia, lo único que tienes que hacer para conseguir una casa es de haber nacido en la Unión Soviética. Aquí tienes derecho a la vivienda... En Estados Unidos si no tienes un dólar, sólo tienes el derecho a elegir entre dormir en una casa o en la calle. Sin embargo, ustedes dicen que nosotros somos los esclavos del comunismo.
Nixon: Me doy cuenta de que usted es muy elocuente y lleno de energía...
Kruschev: Ser enérgico no es lo mismo que ser sabio.
Nixon: Si usted estuviera en nuestro Senado, se le llamaría filibustero! Son aquellos que sólo se pasan hablando y no dejan que nadie más hable. Esta exposición no fue diseñada para asombrar, sino para interesar. La diversidad, el derecho a elegir, el hecho de que tengamos mil constructores construyendo mil casas diferentes es lo más importante. El funcionario más alto del gobierno no decide por nosotros. Esa es la diferencia.
Kruschev: En política, nunca estaremos de acuerdo con ustedes. Por ejemplo a Mikoyan (Vice primer Ministro soviético) le gusta la sopa muy picante, a mí no, pero esto no quiere decir que no nos llevemos bien.
Nixon: Ustedes pueden aprender de nosotros y nosotros de ustedes. Debe haber un libre intercambio. Que la gente elija el tipo de casa, el tipo de sopa o el tipo de ideas que quieran.

Luego de este interesante debate que fue un poco más largo, ambos líderes, como sabían que habían sido grabados y filmados, acordaron traducir fielmente las expresiones de cada uno para pasarlas en sus respectivos países y al mismo tiempo, con el afán de que no se malinterprete ninguna expresión o imagen. Lo pactaron como caballeros con un apretón de manos.

Nota: La primera fotografía ayudó para que Nixon consiga ser nominado por los republicanos a la presidencia. Sin embargo John F. Kennedy, con quien mantuvo cuatro debates televisados, lo venció por un estrecho margen de votos.
En los Estados Unidos fue transmitido el debate al día siguiente, pero en la U.R.S.S se lo hizo tres días más tarde y con una traducción parcializada de las expresiones de Nixon.

Fuentes y referencias:
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lunes, agosto 29, 2011

Infierno en el Campus

Thammasat massacre by Neil Ulevich

Esta fotografía es muy famosa en páginas y foros de internet, pero su contexto es poco conocido. Lo que usualmente se cita es:

“El miembro de una facción política tailandesa golpea el cuerpo sin vida de un estudiante colgado fuera de la Universidad de Thammasat en Bangkok, 6 de octubre 1976. La policía irrumpió en la universidad después de que los estudiantes se atrincheraran exigiendo la expulsión de un dictador militar.”

Las circunstancias que la rodean, son un poco más complejas, pero muy interesantes y trataré de resumírselas.

Tailandia era conocida como el Reino de Siam, y adoptó la denominación de “país” durante la Segunda Guerra Mundial para convertirse en aliado del Japón. Tras la derrota de los japoneses y el fin de la guerra, inmediatamente se convirtió en aliado de los Estados Unidos. Ya pueden hacerse una idea de su monarquía.

Desde el inicio de la Guerra Fría y hasta los años 80, Tailandia siempre fue un país políticamente inestable a pesar de vivir bajo una monarquía constitucional. Durante este periodo el país sufrió muchos cambios de gobierno, y la mayoría vía golpes de estado.

A inicios de los 70 en Vietnam vencía el comunismo, en Camboya aparecían los Jemeres Rojos, y para ponerse a tono con las revoluciones vecinas, en 1973 en Tailandia fue derrocado el régimen militar del General Thanom Kittikachorn, un acérrimo anticomunista. La violenta intervención del régimen militar en las revueltas, que dejó más de 70 muertos, incitó al Rey Rama IX a retirarle su apoyo. Así, el 14 de octubre de ese año, Thanom Kittikachorn dimitió y abandonó el país.

General Thanom Kittikachorn, dictador de derecha derrocado en 1973

Para los estudiantes e intelectuales tailandeses empezó una época tranquila y podían expresarse con total libertad. Sin embargo, algunos nuevos movimientos de izquierda quisieron radicalizar sus propuestas; se sentían embriagados por la su victoria de sus vecinos vietnamitas y empezaron a manifestarse abiertamente organizando huelgas y pidiendo cambios en el sistema político. Lo que estos movimientos nunca se imaginaron, es que luego de tres años, los vientos de cambio no les eran favorables.

Los tailandeses veían con temor que los campos de exterminio en Camboya amenazaban con extenderse por el sudeste asiático. Con la retirada de las fuerzas de EE.UU. de Asia, los países de la región ahora se sentían temerosos y vulnerables de la carnicería comunista. (¿Quién entiende a las masas?)

Los Jemeres Rojos, que asesinaron a casi 3 millones de sus mismos compatriotas camboyanos

El mismo pueblo tailandés que tres años antes había apoyado a los estudiantes a derrocar al dictador de derecha Thanom Kittikachorn, ahora no apoyaba a los movimientos de izquierda. Estaban horrorizados de lo que se vivía en Camboya con el asesino Pol Pot y sus Jemeres Rojos. La gente también tenía miedo de convertir a su país en otro Vietnam.

El miedo hizo ahora que se desatara un fuerte sentimiento anti-comunista, especialmente cuando empezaron los brotes revolucionarios al sur del país. Se temían infiltraciones sediciosas desde los vecinos Vietnam y Camboya. En cada pueblo y aldea empezaron a agruparse amas de casa, obreros, estudiantes y profesionales para hacer frente a los grupos de izquierda, y ya eran frecuentes los enfrentamientos entre ambos bandos.

Los violentos Jemeres Rojos soñaban con una nobleza campesina. Por eso tenían la consigna de asesinar a la clase adinerada, a los intelectuales y líderes religiosos. En ese orden.

El gobierno mientras tanto, se encontraba debilitado debido a las luchas internas entre facciones y fue incapaz de prever las consecuencias, así como tampoco se preocupó de frenar a tiempo a los grupos beligerantes. En medio de este ambiente caldeado, el dictador depuesto tres años antes, regresó a Tailandia “para ordenarse como monje”. Con los amargos recuerdos todavía frescos en la memoria, los estudiantes estaban indignados y se congregaron masivamente desde el 2 de octubre en el campus de laUniversidad de Thammasat para expresar su rechazo. A los estudiantes no tardaron en unírseles "más de 40 sindicatos" que amenazaban con paralizar el país con una gran huelga general.

Esta manifestación fue vista por sus detractores y por la gente de derecha como sospechosa. Se dedujo automáticamente que células comunistas se habían enquistado y estaban operando entre los grupos estudiantiles. Y bueno, es que en aquella época, con aquellos vecinos y con la Guerra Fría en todo su esplendor, lo más fácil era ser tachado de "comunista" o "anti-comunista" sólo por oponerse o aceptar cualquier sistema.

La chispa que encendió la tragedia fue la quema, por parte de los estudiantes, de una efigie que representaba a un miembro de la familia real. Eso, ante los ojos del gobierno y de los grupos estudiantiles de derecha, ya había llegado demasiado lejos. Obviamente habían cometido un acto de "Lesa majestad". (No se porque esta última frase me recordó a mi país).

La madrugada del 6 de octubre de 1976, grupos de derecha, policía y fuerzas militares irrumpieron en el campus de Thammasat, participando en una orgía de sangre y atrocidades indistintamente contra los estudiantes y "acampados". La masacre dejó 46 muertos, cuyos cadáveres fueron golpeados, arrastrados y hasta mutilados. Muchos intelectuales y estudiantes inocentes tuvieron que huir y refugiarse hasta en las colinas.
En esta web tailandesa se pueden ver imágenes escalofriantes de lo que hicieron con esa pobre gente. Una salvajada.


Simplemente aterrador. Así lucía el campus luego de la masacre

La siguiente foto, al igual que la primera de este artículo, fueron captadas el mismo día de los sucesos por el fotógrafo Neil Ulevich, corresponsal de AP. Esta fue galardonada con el Premio Pulitzer de 1977.

Thailand Massacre by Neil Ulevich

Los familiares de los muertos y desaparecidos, hasta ahora se lamentan de la falta de interés y solidaridad de la gente con las víctimas del fatídico 6 de octubre de 1976, que no recibieron igual trato que los mártires que derrocaron a la dictadura tres años antes. El 6 de octubre es aún como una pesadilla que la sociedad tailandesa prefiere olvidar. El único monumento de los caídos de esa noche fatal, se encuentra en la misma Universidad de Thammasat.

Memorial a los caídos el 6 de octubre

Estos lamentables hechos se dieron porque la sociedad, el mismo planeta se encontraba polarizado entre dos sistemas enfrentados. Ver estas barbaridades ahora nos deberían avergonzar porque está demostrado que ninguno de los dos sistemas ha funcionado, sólo han servido para dividirnos y que las élites lucren. Una de dos: o la memoria humana es demasiado frágil, o aún no hemos aprendido ninguna lección.

Fuentes y referencias:
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lunes, abril 04, 2011

El día que Nixon fue atacado en Venezuela

En 1958, las relaciones entre Estados Unidos y América Latina habían alcanzado su punto más bajo en años. En la población se respiraba un ambiente anti imperialista ya que el sentimiento general era que a los EE.UU. sólo les importaba la Guerra Fría y combatir al comunismo, y que se habían deslindado de la realidad económica y política de este lado del continente. Los países latinoamericanos clamaban por una simple asistencia económica y no que les entreguen armas para combatir a la insurgencia. También cuestionaban el apoyo estadounidense a regímenes dictatoriales en América Latina simplemente porque eran anticomunistas. Por ejemplo, los EE.UU. le otorgaron la Medalla de la Legión de Mérito al dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez en 1954, quien fue derrocado a inicios de 1958 por un golpe militar.

La línea delgada muestra la gira de Nixon

Bajo este ambiente caldeado el entonces vicepresidente Richard Nixon realizó una gira de buena voluntad por algunos países de América Latina entre abril y mayo de 1958. Desde su inicio la gira se tornó controversial, ya que mientras visitaba Perú y Uruguay, Nixon decidió participar en fuertes y agrios debates anti imperialistas organizados por grupos estudiantiles de extrema izquierda. En ambos países también se organizaron fuertes manifestaciones de protesta cuestionando su visita, pero fueron organizadas y no pasaron a mayores. Sin embargo en su visita a Venezuela la situación fue distinta y la cosa se puso color de hormiga.

Apenas unos meses atrás, los venezolanos habían derrocado al dictador que fue condecorado por los Estados Unidos y el ambiente se mostraba poco propicio para una visita norteamericana. También la prensa informaba acerca de los disturbios y del rechazo del que había sido objeto Nixon en las naciones vecinas. Así pues de esta manera, ni el Servicio Secreto estadounidense ni la Casa Blanca supieron leer la situación ni darse cuenta de que continuar la gira del vicepresidente no era oportuno, y decidieron continuar con la siguiente escala que era Caracas.

Recibimiento que le dieron los estudiantes en el aeropuerto

Los incidentes se registraron desde su llegada a suelo venezolano el 13 de mayo de 1958. En el aeropuerto de Maiquetía mientras se entonaba el himno nacional de Estados Unidos y se escuchaba el saludo de los 21 cañonazos, una multitud –en su mayoría estudiantes- gritaba consignas en contra y mostraba a Nixon una gran tela blanca que decía “Fuera, Nixon”. El confundido vicepresidente tuvo el desatino de intentar acercarse a la muchedumbre a saludar, pero eso caldeó los ánimos y recibió una lluvia de escupitajos.


La caravana de Nixon salió del aeropuerto para hacer un recorrido por la capital y debido a la mala organización poco después fue detenida por el tráfico de Caracas, donde la limosina fue rodeada por un grupo de manifestantes violentos que atacaron la caravana y arrancaron las banderas de EEUU y Venezuela que adornaban el auto oficial.

La caravana emboscada

Los furiosos atacantes golpearon las puertas y ventanas del auto con tubos de plomo, mientras otros les lanzaban piedras, huevos y tomates. El ataque fue tan intenso que estallaron los vidrios de seguridad y una esquirla impactó a Nixon en el rostro. En el interior del vehículo, agentes del Servicio Secreto se abalanzaron sobre el vicepresidente y sacaron sus armas. Milagrosamente en medio de la confusión, el chofer pudo acelerar y pudieron escapar evitando una tragedia.


Ataque a la limousina

La escolta policial venezolana parecía temerosa a enfrentarse contra los airados civiles, puesto que ya habían sido víctimas de violentas turbas en meses anteriores cuando los ciudadanos se amotinaron y derrocaron al dictador pro-norteamericano Marcos Pérez Jiménez. Los uniformados solo detuvieron a un estudiante que se acostó en medio de la vía para que el auto de Nixon no pudiera avanzar, pero evitaron enfrentarse al grupo que trataba de volcar la limosina.
Las manifestaciones básicamente tenían como objetivo evitar que Nixon fuera a colocar una ofrenda floral en la tumba de Simón Bolívar, como estaba planificado en el itinerario. A Richard Nixon no le quedó otra alternativa que refugiarse en la Embajada de los EE.UU. y fueron suspendidos todos los actos oficiales que estaban programados.


Estado en el que quedó el auto luego de la agresión

Al enterarse de la agresión, funcionarios de la embajada de EEUU telefonearon al Presidente Eisenhower para informarle de los incidentes y este ordenó inmediatamente la movilización de un escuadrón naval de la 4ta flota del Pacífico hacia la costa venezolana para utilizarlo sólo en caso de que el vicepresidente tuviera problemas para abandonar el país y debiera ser evacuado en helicóptero hacia un barco. Sin embargo al día siguiente, personal militar venezolano escoltó a Nixon y a su esposa Pat hasta el aeropuerto en una limosina blindada, su salida del país no registró inconvenientes.

Los disturbios en Caracas fueron una llamada de atención a los funcionarios de Estados Unidos, alertándolos del deterioro de sus relaciones con América Latina. En los siguientes meses los EE.UU. aumentaron tanto su asistencia militar como económica a la región, sin embargo, no fue hasta que Fidel Castro llegó al poder a Cuba en 1959 que los Estados Unidos realmente se dieron cuenta de la magnitud del descontento y la rebeldía en América Latina.

Fuentes y referencias:
1, 2, 3, 4, 5, 6, 7

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lunes, febrero 21, 2011

Fidel Castro en los Estados Unidos

Poco después de haber logrado la caída del dictador Fulgencio Batista dirigiendo exitosamente su Revolución Cubana, Fidel Castro realizó una visita amistosa a los Estados Unidos entre el 15 y el 26 de abril de 1959.
El presidente Eisenhower nunca creyó en el discurso de Castro acerca de su neutralidad en la Guerra Fría, así que se excusó de recibirlo y prefirió ausentarse de Washington para jugar una partida de golf, por lo que el mandatario cubano fue recibido por el vicepresidente Richard Nixon.

En la oficina de Nixon el 19 de abril de 1959

Fidel Castro contrató una de las mejores agencias de relaciones públicas para presentar su nuevo gobierno a los Estados Unidos, y solicitar de paso asistencia financiera.
El líder cubano se mostró adorable con la prensa norteamericana, respondía a sus preguntas impertinentes en tono de broma, comía en público hot dogs y hamburguesas, y hasta se dio el lujo de dejar una ofrenda floral en el Lincoln Memorial y de visitar el mausoleo de George Washington. Su figura uniformada junto con su desaliñada barba pronto se volvieron populares en los medios, quienes lo presentaron al gran público como un auténtico héroe.


Fidel degustando un hot-dog en el Zoo del Bronx, NY

En medio de una cena en un hotel de NY

Dejando una ofrenda floral en el Lincoln Memorial

Castro escoltado por la Policía de Massachusetts en el aeropuerto de Logan, Boston

El resto ya es historia. Después de su visita a los Estados Unidos, Fidel unió fuerzas con el líder soviético Nikita Kruschev, gobernó Cuba bajo un autoritario modelo comunista y se convirtió en un aliado de la Unión Soviética en la Guerra Fría.

Fuentes y referencias:
1, 2, 3, 4

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